Fragmento del “Prólogo para la Reina de las Tres Boinas”
Nuestro pecado universal radica en la concepción apocalíptica del fin del mundo. Ésta parte del egocentrismo humano, que entiende como inconcebible un mundo sin su presencia, ignorando que el tiempo no pasa por nosotros, sino que somos nosotros quienes pasamos por el tiempo.

El fin del mundo es la culminación de nuestra propia existencia, misma que se encuentra íntima dentro de nuestra potencialidad de vida, que no es más que una infinita evolución.

Ángel Hoyos Meléndez
Río Piedras, Puerto Rico
29 de noviembre de 2006.